Alma

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lunes, 28 de septiembre de 2015

“Los Caminos de Federico”

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En el Centro Cultural de la Cooperación, Cristina Banegas le pone voz a poesías de García Lorca. Dirigida por Pablo Vitti, luego de 30 años de su estreno de la mano de Alfredo Alcón.
Cristina Banegas sobre un gran escenario oscuro. Las paredes envueltas en telas negras rodean solamente un banco de mármol a un costado del escenario. Sin más escenografía. Ella, vestida con una calza negra bajo un vestido negro -o violeta, depende el tono de las luces reflejadas- se presenta frente al público. En tono respetuoso y medido, la actriz se dirige al espectador a modo de introducción:
“Cada vez que hablo frente a mucha gente, siento que me he equivocado de puerta”. Pausada y calma explica lo difícil de recitar poesía: “Quiero hacerme la ilusión que estoy en mi cuarto y ustedes son mis amigos. Ante el público tengo recelo de leer versos. Hay que captar imágenes, dar emociones, luchar cuerpo a cuerpo”.
Y es que “Los Caminos de Federico” es un unipersonal donde Cristina Banegas le da cuerpo y voz a versos de García Lorca. Una vez hecha esta introducción impone las reglas del juego y uno, como espectador, va tomando lentamente el clima encendiendo la chispa que prende la poesía.
Tanto Banegas como el director  Jorge Vitti fueron allegados íntimos de Alfredo Alcón, quien junto a Luis Pascual creó en 1987 “Los Caminos de Federico”  para salir de gira presentándose en Argentina, Latino América y España durante años.
La obra es actuada por Cristina Banegas, quien, recitando las poesías de Lorca describe paisajes, y en sus ojos negros brillosos pueden verse reflejados tales paisajes, con sus olores, sus texturas, sus climas. Si uno es un espectador receptivo también logra entrar en ellos acompañado de Banega y de Vitti y de Alcón y de Lorca. ¿Parece poco?  Las poesías terminan y las luces cambian junto a las expresiones de la actriz  logrando emociones que avanzan hacia la belleza.
Así que uno puede sentarse en su butaca y disfrutar la obra a modo de homenaje al gran actor argentino y, también, desde ya, al gran poeta español. Quizás Alcón y Lorca fueron los mejores en su disciplina y en su época. Y uno no puede dejar esa información de lado. Y por eso la obra es eléctrica. La actriz, desprovista de utilería y de escenografía -y de cualquier arma teatral- se entrega al público bajo tenues faroles de luces desvelando sus emociones más profundas. La selección de  poesías de Lorca parece enmarcar una gran larga poesía mayor expresada en la totalidad de la obra. Desde sentimientos sublimes a decepciones, de tristezas a fuertes ataques  de furia y  desesperación. Para que, al fin, la calma surja desde las cenizas logrando que la actriz y  las poesías empiecen a cobrar fuerza, esperanza y corazón.
Poemas sobre desamores y amores. Sobre agonías y duelos. Sobre la conciencia de la muerte. Poemas sobre los negociados de vivir en sociedad. Sobre el hambre, el trabajo, la amistad. En fin: poemas para el que vive. Algunos poemas inyectan imágenes surrealistas llevando al espectador hacia el vértigo profundo. Las paredes con telas negras reflejan la sombra de Banegas temblando moviendo sus manos a la par de gritos y silencios. Reencarnan las guerras, los periodos de paz. Los exilios, las tomas de conciencia. Reencarna la belleza y la muerte y la poesía en su esencia pura. Lentamente el espectador es inducido a un estado de trance. Banegas logra lo que en un comienzo pide: que el clima sea ameno, amistoso. Uno simplemente se deja llevar hasta el punto que las luces se apagan y los ojos no saben si están abiertos o cerrados, y el arte una vez más, ganador, sale triunfante.
Al fin, para muchos, Lorca fue uno de los más grandes maestros literarios del siglo pasado. Asesinado por el Terrorismo de Estado en la Guerra Civil Española, a sus 38 años, aún canta su prosa en “Los Caminos de Federico” bajo la dirección de Pablo Vitti, el cuerpo de Banegas, y la memoria de Alfredo Alcón, junto a la poesía como espada. “Los Caminos de Federico” está en cartelera los martes, 21 hs, en Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543. Hasta el 25 de agosto. Y es, naturalmente, una buena apuesta. Con demasiado en juego para dejarlo pasar de a percibido.

por Federico Frisach para Tg Post.
link en: http://tgpost.com.ar/los-caminos-de-federico/

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