Alma

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martes, 31 de marzo de 2015

Crítica: "Demasiada Corta las Piernas" (para espectaculosdeaca.com.ar)

Un drama psicológico sobre el caso Edipo femenino, donde una niña deslumbrada por la necesidad de afecto y el amor idealizado hacia la figura paterna, es engañada por la enfermedad de un padre que la abusa sexualmente manteniendo a la vez un estrecho vínculo psicópata con su pareja: una pobre mujer cómplice y desvalorada que carece de todos los atributos maternales y femeninos.
La obra es narrada por cinco personajes temperamentales que discuten entre sí para dar la mejor versión -o las más fríamente acertada- acerca de la vida de esta niña Suiza que es presa de la ilusión de una familia enferma. Ella y su madre aparecen y desaparecen entre los silencios que estos personajes se permiten.
La utilería es ingeniosa y se apoya en proyecciones visuales, audios, música, logrando trasladarse de un hospital al living de la casa, del living a la habitación de la niña -y sin detenerse los recursos surgen como conejos del sombrero.
La sala se llena, el publico parece haber visto la obra varias veces. Están emocionados. En el aire se respira un aire de éxito. La trama tensa insiste con mantener la expectativa. Los actores hablan y se mueven a un ritmo frenético quizás para que el espectador se mantenga atrapado.
Con el morbo sobre el filo de un cuchillo perfecto -al estilo de la cultura Suiza-, la obra adaptada por Diego Faturos pretende escarbar en lo profundo del barro social. Hay que contemplar que Suiza es uno de los países más devastados por décadas de guerras donde las familias han quedado completamente trastornadas entre los hermosos alpes y el aire frío y puro. Detrás de la ajustada burocracia y estable economía, Suiza y Austria son uno de los países con más abusos infantiles del mundo. Y la historia no es para nada universal, aunque clínicamente es un caso lógico. Diego Faturos decide ir hacia el límite una y otra vez disfrazando la perversión en ingenuidad infantil -tal como lo puede sentir y vivir una niña de cuatro años que es abusada sexualmente. La obra busca la repulsión, el shock, excenta de armonía -como en una familia enferma. Aquí la búsqueda no es de arte bello, sino que sin duda estamos frente a una catarsis de una dramaturga europea que ha sufrido y herida emocionalmente ha comprendido bien las bases de la obra de Sigmud Freud.
El cuchillo escarba más y más y abre con profundidad la herida. El olor hediondo de la carne cruda invade la sala. Es repulsivo. A falta de conclusión la búsqueda es sensacionalista. Y lo logra. Con éxito. Los aplausos se prolongan durante varios minutos. El cuchillo no cesa de escarbar. Ni las manos de aplaudir. El publico obtiene lo que desea.

By Fede Frisach
Marzo 2015
Publicado en http://www.espectaculosdeaca.com.ar/demasiado-cortas-las-piernas-2/

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