Alma

Alma

viernes, 8 de mayo de 2015

“Tamorto”, de Jorge Costa y Roberto Sánchez (TG Post)

Situada en el teatro "El Belisario" de calle Corrientes, "Tamorto" es la historia de Arlequín y su amigo Pierrot, en una hazaña porteña para escapar de la muerte.
Compartir :
1
 Arlequín es el personaje principal de la “Commedia dell’Arte”, movimiento popular artístico en Italia del siglo XVI. Y, como en su época, estaba caracterizada por los saberes y la música popular de aquel entonces. “Tamorto” empieza, a su modo, con nuestro folclore porteño, aquí y ahora: candombe, murga, guitarreo y festejo.
Con una pequeña mascarilla, interpretando a una líder política -con un tono de voz presidencial- y pidiendo a las masas que se calmen (“abajo la negrada“), Julia Muziointroduce al espectador en el relato de Arlequín y su amigo Pierrot
Literalmente boca abajo, Arlequín duerme y, su amigo Pierrot nos cuenta susurrando que de seguir durmiendo, Arlequín morirá. Para salvarlo, retrasa un par de horas el reloj, pero un conflicto amoroso entre ellos hace que el panorama cambia por completo…
“Tamorto” es dirigida por Roberto Sánchez y Jorge Costa, quien actúa bajo una mascarilla del entusiasmado Arlequín: una especie de bufón excéntrico, que siempre oscila entre lo sensible y lo burdo, entre la idiotez y la viveza, entre el gracioso y el insoportable. Pierrot, su amigo alto de cara pintada, lo acompaña siempre un paso atrás.
Acompañado de música, “Tamorto” surge de un delire constante siendo en su fuerte un espectáculo de clown. Al parecer, la función no puede escapar de la zona donde reside -la mítica calle Corrientes- justo al frente del teatro Astral con sus gigantografías, con estrellas de dientes pulidos y cara de nada y trajes brillantes. Lo que debe influir en “Tamorto”, donde su humor está ligado al aspecto de la realidad televisiva porteña.
El teatro “El Belisario” es conocido por sus funciones alternativas y jóvenes, “Tamorto” no es una excepción. La obra está repleta de energía y ritmo desenfrenado. La música es constante como los recursos cómicos. El público se ríe y  ríe. Sea por A o por B. Arlequín es, como todo cómico, un pesado. Siempre entre la admiración y el repudio. En cambio, su compañero Pierrot, es el personaje siempre querible. El anti-héroe que nos cae simpático de antemano. Y las expresiones que logra con su rostro Emiliano Larea son fascinantes. Sus ojos brillantes contrastan con la pintura blanca y negra que reflejan sus mejillas bajo los faros cálidos de la sala.
Tamorto” es un delirio artístico, una puesta de clown para la familia que quiera sentarse a reírse de la realidad porteña y -porqué no- de la muerte. Es una adaptación fiel de la“Commedia dell’Arte”, en pleno centro porteño.

por Fede Frisach
Publicado en: http://tgpost.com.ar/tamorto-de-jorge-costa-y-roberto-sanchez/
el 7 de mayo del 2015

No hay comentarios:

Publicar un comentario